¿Comes o te alimentas?

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A menudo nos hablan de la epidemia de obesidad y de diabetes entre la población de nuestro mundo occidental, no solo entre los adultos: cada vez es más frecuente que estas enfermedades aparezcan en la infancia como consecuencia de un estilo de vida muy concreto.

Dentro de ese estilo de vida un elemento clave es la alimentación.

Uno de los problemas que están en el fondo de esta realidad, que la explican, es que hemos aprendido a identificar cualquier cosa comestible con alimento. Todo lo que se pueda ingerir y que proceda de una empresa que se dedica a la “alimentación”, que esté empaquetado como “comida” es susceptible de ser consumido. Si además nos ofrece beneficios, placer y nos atrae visual o por el paladar le damos el visto bueno sin pararnos un poco más.

Por eso terminamos comiendo, pero cada vez menos nos alimentamos con comida real.

¿Cuál es es comida que nos han dicho que lo es pero que en realidad no tiene apenas nada de nutritivo? Aquí podemos englobar todo lo que es más perjudicial que dañino, como los refrescos, las carnes preparadas para cocinarlas (con sus aditivos correspondientes), los preparados de pasta y arroz listos para calentar, los preparados de pan (burritos, pan de molde, pizzas, etc), los encurtidos, las salsas industriales, las galletas que se elaboran con trigo, grasa y carbonatos y un largo etcétera.

Cuanto más cocinado, mezclado y procesado está un cereal, carne, verdura o fruta, menos nutrientes quedan y más residuos almacena el organismo.

¿Qué hacer para resolver esto y empezar a alimentarte de verdad?

  1. Sustituye lo industrial por una versión casera: las galletas puedes prepararlas en media hora para varios días, los refrescos se hacen con fruta y agua, usa el congelador si no puedes dedicar mucho tiempo a la cocina. Guisa y congela.
  2. Compra productos frescos: en vez de judías ya cocidas, legumbres listas para calentar o arroz “al microondas y listo”, llévate sus versiones crudas. Así podrás cocinarlo como tú quieras, a la temperatura deseada y añadiendo lo que te parezca oportuno
  3. Haz los cambios al ritmo que sea bueno para ti: puedes darte un capricho de cuando en cuando, por ejemplo, una vez por semana. Unos sandwiches para cenar el viernes o unas alubias ya cocidas para una emergencia no van a tener un impacto muy fuerte en tu salud si el resto de días comes alimentos reales.

Ahora revisa tu nevera y tu despensa. Si ves algo que realmente sabes que no debería estar ahí, escoge en qué versión vas a disfrutar del mismo.  ¡¿Qué el chocolate no tiene versión saludable?! Puedes consumir chocolate negro, con él no necesitarás zamparte media tableta de una vez. Pruébalo 😉


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Platos deliciosos hechos con sobras

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Hace unos días aprendimos cómo hacer unas croquetas deliciosas hechas con bonito, con el bonito sobrante de una comida. Te recomiendo que lo repases porque puedes hacerlo con cualquier pescado o carne que se te ocurra.

Por eso hoy voy a proponerte ideas para reciclar esos alimentos que no queremos volver a comer de la misma manera y que quiero aprovechar:

  1. filetes de pollo: trocéalos y haz una ensalada grande con verduras, aceitunas, aceite de oliva, una salsa de tu elección
  2. crema de verduras: coge lo que te sobró, ponlo en un cazo con agua en cantidad suficiente para los que sois en casa y haz una sopa
  3. fruta demasiado madura: quita las partes que estén muy machacadas y el resto trocéalo y haz un buen batido
  4. limón ya seco: no es raro que en la nevera vayan apareciendo mitades de limones ya secos; puedes exprimirlos  y hacer una limonada, y si no da para eso, añádelo a un batido de frutas
  5. garbanzos: unos garbanzos hecho en seco, rehogados con alguna salsa, pueden convertirse en un humus o paté excelente
  6. lentejas o alubias: haz una crema suave, puedes añadirle unas patatas al vapor para aumentar la cantidad o consistencia; y si fríes unos ajos en láminas y jamón troceado y lo decoras con ello, el resultado es extraordinario
  7. arroz blanco: en nuestra casa, cuando sobra, suelen usarlo para tomar en frío con aceite de oliva o bien lo echan en una crema de verduras; es un potingue propio de nuestra familia que os invito a probar 😉

Como ves no hace falta tirar comida, o no siempre. Puedes mejorar tu economía, enseñar a tus hijos a ser creativos aprovechando lo que hay en la nevera y desarrollar un estilo de vida responsable con el medio ambiente y el resto de los eres humanos.


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16 OPCIONES PARA OFRECER FRUTA A TUS HIJOS

Las madres y los padres muchas veces, quizá más de las que nos gustaría, nos vemos en la “dificultad” de no saber cómo ofrecerles fruta a nuestros peques.

Y es que a veces, no nos lo ponen muy fácil 🙂 Pero los adultos responsables nos vemos en la obligación de hacer trabajar nuestra creatividad para ofrecerles y seguir promoviendo esos hábitos que sin duda darán sus frutos con el paso del tiempo.

Así que de vez en cuando hacemos alianzas “entre mayores” para darnos ideas de cómo ofrecer la fruta a nuestros hijos, para que no siempre sea igual además de que nos da ideas para otras cosas que ni tan siquiera hubiésemos pensado. Y no por nada, simplemente porque  a veces, el tren diario va más rápido de lo que nos gustaría. Seguir leyendo

Cómo convertir las sobras de pescado en un nuevo plato delicioso

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En una casa donde cada día se cocina, sobran alimentos preparados. Un día son dos cazos de sopa, otro un trozo de pescado, por allí se ve un filete y medio de pollo, tres croquetas de hace dos días…la lista sigue y sigue.

A nivel medio ambiental la cantidad de comida que se tira, sobre todo en negocios y grandes espacios como hipermercados, es escandalosa.

Nosotros, desde nuestra casa, podemos contribuir a un consumo racional, menor impacto medioambiental y economía saneada.

Para eso podemos desarrollar el arte de aprovechar la comida que va sobrando. Hoy os contamos un sistema para reciclar el pescado.

En este caso se trata de aprovechar media rodaja de bonito con tomate que nos habíamos cansado de ver presentada así en dos ocasiones.

Este es el proceso con el que el bonito desapareció por fin de la nevera y con gran éxito:

  • Limpias de espinas y piel la rodaja con mucha atención
  • Partes en trozos medianos y lo pasas por la picadora hasta que queda desmenuzado muy pequeño.
  • Cueces medio boniato (o media patata) durante 15 minutos y lo trituras con la batidora
  • Mezclas el bonito picado con el boniato hasta que queda todo unido y repartido
  • Añades un chorrito de tomate frito casero y vuelves a mezclar
  • Haces unas bolas medianas y las aplastas un poco
  • En una sartén pones dos cucharadas de aceite de oliva y lo calientas
  • Pasas las bolas por un poco de harina y doras por ambos lados en la sartén
  • Al sacarlas las colocas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite

¿Cuál fue el resultado de este invento? Quien gusta del bonito devoró la preparación. Y quien no gusta del bonito también la devoró.

¡Prueba!


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FLORES COMESTIBLES EN PRIMAVERA

La primavera nos da muchas cosas bonitas, entre ellas mucha variedad de flores.

Una de las cosas que podemos hacer con nuestros hijos es ir de recolecta a huertos urbanos o por campos donde conozcamos bien las plantas que allí crecen.

Es época de floración y todo se llena de colores.

En nuestras mesas no debe ser menos. Los colores bien combinados son excelentes para ir generando nuevos deseos y apetitos desconocidos e ir jugando con nuestra creatividad en la mesa.

Cómo por ejemplo con los pétalos de flores.

Algunos ejemplos son:

  • Las flores de caléndula, los pétalos de azahar, las flores del calabacín y la calabaza. Las flores de la manzanilla, la centáurea, las flores de la cebolla y cebollino, crisantemo, diente de león…

Existen multitud de flores que nos pueden ayudar a poner más bonitos los platos, a animar a nuestros pequeños a recolectar, incluso a hacernos un pequeño huerto urbano en casa aprovechando esos espacios donde el sol y el agua tienen cabida. Seguir leyendo